Cuando te vayas, vas a llevar algo difícil de describir. No es solo la risa, ni la charla, ni la forma en que te miró cuando creías que no se daba cuenta. Es la sensación de haber estado con alguien que de verdad disfruta tu compañía. Eso es lo que construyo en cada encuentro. Soy Patricia. Me considero divertida y muy alegre, pero no de la manera ruidosa: de la que contagia sin gritar. Me gusta crear ambientes donde todo se siente fácil, donde la conversación fluye sola y los momentos se saborean sin que nadie mire el reloj. Muchos dicen que tengo el alma de princesa y presencia de diosa; yo digo que lo que más me define es el trato exquisito y la forma cercana de hacerte sentir especial. Dulce, sí. Pero con esa chispa que hace que una noche cualquiera se vuelva memorable. Me desplazo por la ciudad y sus cercanías. Si te apetece una compañía que no se siente forzada, escribime y vemos qué se nos ocurre.